con el ánimo de generar algún debate voy a a lanzar una afirmación que sin querer queriendo va a ser generalista, aunque soy muy consciente de que hay muy honrosas excepciones. La innovación y la gestión de lo cultural llevan divorciadas varios años, décadas, dejando muy atrás a quienes tienen la responsabilidad de acercar la cultura al ciudadano; la responsabilidad de trabajar los procesos de transformación que vive la cultura y llevarlos al ciudadano de a pie, no solo al docto y al experto.