Pareciera que son dos palabras casi sinónimas. Es habitual pensar que la innovación como proceso está directamente relacionada con la gente que se dedica a generar cultura, a crear cultura, una parte de la cultura al menos, la relacionada con los procesos artísticos. Hoy lo artístico ha crecido cobijando espacios tan particulares como el diseño, o  procesos de creación y vida como la gastronomía. En todo ello hay innovación y sobrentendemos que sin esa innovación los procesos creativos morirían poco a poco. Es más no serían procesos creativos.

¿Pero qué sucede con la innovación y la gestión de la cultura? Desde los ministerios hasta las casas de la cultura, desde las fundaciones hasta los micromecenazgos. Desde las políticas hasta los procesos de formación. ¿Qué sucede con la innovación en estos terrenos que son los que de alguna forma deben dar cobijo a los otros?

Pues con el ánimo de generar algún debate me voy a atrever a lanzar una afirmación que sin querer queriendo va a ser generalista, aunque soy muy consciente de que hay muy honrosas excepciones. La innovación y la gestión de lo cultural llevan divorciadas varios años, décadas, dejando muy atrás a quienes tienen la responsabilidad de acercar la cultura al ciudadano;  la responsabilidad de trabajar los procesos de transformación que vive la cultura y llevarlos al ciudadano de a pie, no solo al docto y al experto.

Empecemos a mirar lo más necesario, la facilidad para los accesos. ¿Qué cosas nuevas se han hecho por parte de los gestores culturales para facilitar los accesos de la ciudadanía a la cultura? Insisto hay muy honrosas excepciones, no voy a mencionar ninguna por miedo a dejarme en el tintero a otras, pero “haylas”. Por desgracia eso, excepciones. Lo habitual es que los accesos sean complejos, sean molestos para los ciudadanos y generen muy pocas novedades. No ya solo a lo tradicional, el libro, la música, la danza, el teatro, el cine, etc, a todo lo que signifique procesos cultural de transformación. Dos modelos: el concepto taquilla ya sea en físico o de forma virtual, un pago por un espectáculo, o el concepto gratuidad una subvención por un número determinado de presentaciones que se realizan de forma gratuita buscando acercar a públicos que si tuvieran que pagar no podrían acceder. Pero nunca nos hemos replanteado una nueva relación entre creadores y ciudadanos, una cercanía, una proximidad, una mayor facilidad para que entre ambos exista una comunión que permita al ciudadano sentir que el creador está en su órbita. Sobre todo existe una gran e injusta concentración en espacios centrales con un olvido total de lo que llamamos periferias, sean estas cuales sean. Hay que ir… aunque parezca que la cultura hoy está más accesible por las nuevas tecnologías, el proceso de acceder a la cultura sigue siendo centralista, elitista y excluyente en la mayor parte de los casos.

No creo que la alternativa sea seguir haciendo crecer las ciudades, la alternativa está en crear espacios nuevos, -y la cultura tiene un gran protagonismo-, de convivencia y ciudadanía como alternativa a la exagerada masificación de las urbes que se produjo en el siglo XX.

Las políticas de financiación han sido las mismas desde hace unos 50 años. Se potencia al creador y se olvida al espectador. Se ayuda al creador, lo que está muy bien, que nadie vaya a entender que abogo por suprimir esta ayuda, pero si no estimulamos el consumo, la cercanía, la proximidad, sucederá lo que ya viene sucediendo desde hace muchos años, que las creaciones se quedan en las gavetas de los creadores y no tiene por dónde salir para ser vistas. Se precisa trabajar de una vez con los públicos, con la formación para la percepción, con la educación y la consolidación de los procesos culturales, que no significa potenciar la educación artística, -que también-, significa abordar procesos completos. Procesos no proyectos. Acciones encadenadas, no sueltas. Introducir la cultura y la creatividad en la educación de seguro redundará en tener mejores creadores, porque tendrán que crear para públicos mejor formados, y más preparados.

A los grandes productores de best sellers no le interesa que eso sea así, no interesa mejorar las audiencias con calidad, sino con cantidad. No nos merecemos que la formación de los públicos esté en manos del mercado. Los gestores culturales debieran estar ahí para eso, para consolidar la formación de los públicos, de las audiencias, de los espectadores, de todos los que son nuestra autentica materia prima.

La materia prima de la gestión cultural no son los creadores, los artistas o los innovadores, son los públicos. La queja permanente de la gestión es: “los públicos no vienen” esa queja a mi modesto entender no es otra cosa  que constatar el fracaso de la gestión cultural. No midamos por cantidad, no midamos por patios de butacas llenos, creemos nuevas formas de saber si vienen públicos nuevos, interesados y de saber que pasa con ellos. Cómo salen, que cambia en su modelo de entender las relaciones con aquello que ha visto.

Las bibliotecas, los museos , los archivos, en general los centros de memoria van quedando cada vez más obsoletos y alejados de los intereses de la ciudadanía. La memoria no nos interesa, entonces dejamos que la cuente, -que nos la cuente-, el gran hermano llamado google y le damos toda la credibilidad a él. Él nos dice que ver, que leer, qué y cómo investigar, consiguiendo que la memoria sea un hecho tan corto como esa idea de futuro que vamos teniendo. Como consecuencia irreversible mueren las utopías. Los ciudadanos sin utopías son carne de best seller, son alimento de las televisiones con realitys, son pasto de museos pensados para las selfies. De bibliotecas en las que nadie entra y de archivos que ni siquiera sabemos que existen. Para construir un futuro diferente tenemos que estar seducidos por un pasado que desconocemos. Y ni los museos, ni las bibliotecas ni los archivos nos resultan nada seductores, repito hay muy honrosas excepciones.

Creo que la innovación y la creatividad debieran ser materia obligatoria en los estudios de gestión cultural, como ya lo van siendo en otras disciplinas relacionadas con el desarrollo humano. Corremos el riesgo de repetir y repetir lo que a  casi nadie le interesa.

Hemos de mejorar el proceso de gestión de lo cultural y eso solo se consigue mejorando el nivel de los profesionales. Lo que a su vez solo se conseguirá mejorando sus condiciones laborales. Lo que dependerá del reconocimiento social, que depende claramente de la percepción que tenga la sociedad sobre su trabajo. La perfecta pescadilla mordiéndose la cola. Mejorar el desempeño profesional desde nuestros gestores de barrio hasta el de nuestros ministros pasando por toda esa cadena de valor que los emprendimientos han puesto tan de moda y que parece que en las políticas no existiera.

México, Argentina y Chile elevan de rango la institucionalidad cultural. España la rebajó en cuanto llegó el PP al poder. El fortalecimiento institucional es el marco en que esa cadena de valor se desarrolla. El lugar en el que se puede pelear por una mejora profesional. Degradarlo es degradar a la profesión… y cuesta mucho volver a levantar lo que se tumba. Mucho.

Capítulo aparte merece el gestor de los espacios comunicativos. Los medios masivos de comunicación casi nunca tienen un gestor cultural al frente, ¿por qué será? Si quien los dirige solo se ocupa de las ganancias, lo que trasmiten es un culto excesivo a las ganancias y entonces no debemos quejarnos de que nuestras sociedades sean hijas de esos mensajes retrasmitidos por todo aquello que nos vapulea el pensamiento desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Dejando el pensamiento en una situación marginal incluso en las universidades – a Bolonia me refiero- y naturalmente excluyendo el binomio pensar-divertirse, como si fuera imposible que ambas cosas viajaran juntas por los cerebros de nuestros ciudadanos.

Hay que innovar en la gestión de la cultura, en las políticas de la cultura, en los modos de facilitar el acceso a la cultura de la gente. De lo contrario seguiremos siendo ese espacio del que se puede prescindir con total impunidad.