Principio: (…)1. m. Primer instante del ser de algo.2. m. Punto que se considera como primero en una extensión o  en una cosa.3. m. Base, origen, razón fundamental sobre la cual se procede discurriendo en cualquier   materia. 4. m. Causa, origen de algo.5. m. Cada una de las primeras proposiciones o verdades                   fundamentales por donde se empiezan a estudiar las ciencias o las artes.6. m. Norma o idea fundamental que rige el pensamiento o la conducta.

 

De todas las acepciones que da el DRAE me quedo con la 3 y la 6. La base sobre la que quiero discurrir  y posicionar  pensamiento y conducta. Subrayo el pronombre personal. Esta declaración de principios es completamente mía, no pretendo universalizarla, ni pretendo que sea un texto colectivo que sirva para nada más que para dejar claro lo que siento, lo que pienso y lo que emociono con todo este cotarro de lo catalán y lo español.

Por encima de todo quiero a Cataluña, tengo una maravillosa relación con esta tierra y una maravillosa relación con la gente que la habita. Me encanta el catalán como idioma y siempre he intentado aprenderlo, aunque me pasó como con el inglés el francés, el italiano o el portugués… nunca pude aprender idiomas, más allá de mi relación con los bares y algo de su música.

Entiendo a los independentistas y entiendo que quieran sentir que su país es más que una molestia para el espacio en el que están, que es lo que siempre le hicimos sentir el resto de los españoles. Entiendo a los que viven allá y no se quieren independizar de nada ni de nadie, porque son de allá y de acá y sobre todo porque son lo que les da la gana ser.

Entiendo que uno quiera lo que otro no quiere y que otro no quiera lo que uno quiere y que eso nos lleve a pensar nuevas formas de estar… juntos… separados… revueltos… mezclados… retirados…contiguos…

Lo que no entiendo es que todo eso se convierta en arma arrojadiza, en espectáculo deplorable, en ofensa insalvable, en odio irreconciliable. Porque todo eso que ahora estamos caldeando es el líquido en el que se van a criar nuestros hijos, nuestros nietos… y voy a ser abuelo. Voy a ser abuelo y quiero que mi nieta tenga una relación con Cataluña y los catalanes tan maravillosa como la que yo he tenido. No quiero que nazca pensando que arriba de la península vive una gente que no nos quiere y a la que no queremos, porque no es cierto.

Madrid tiene que entender que arriba de la península, abajo, a la derecha y a la izquierda de la península vive gente que quiere vivir sin tener que mirar al centro a cada rato para hacer cosas, que eso era y fue en otros tiempos. Arriba, abajo, a la derecha y a la izquierda de Madrid tienen que entender que pelear por ser no significa negar ni inventar cosas que no son ciertas para pasar por mártires cuando lo que somos por encima de todos es vecinos. Lo que tenemos es que construir formas de vecindad.

Para eso pensé que servían los políticos, – torpe de mi-, para facilitar encuentros. Pero veo que sirven justo para lo contrario, mentir, estafar, engañar, disimular detrás de falsos enconamientos estafas ciudadanas, torpezas mentales e incapacidades sociales. Cómo quieren que la gente no se abstenga… para votar esto, mejor ver la tele con Chuck Norris dando mamporros, que al menos no miente y los da a diestra y siniestra.

Ante la manifiesta y declarada inutilidad del PP y de lo que se llame como se llame es CiU, la gente de la cultura tenemos que pelear por gestionar los disensos y facilitar los encuentros. Por erradicar las peleas, los insultos las amenazas y lanzar propuestas de convivencia, para eso sirve la cultura, más allá de las artes, para encontrar maneras de estar juntos y solucionar conflictos con propuestas, no con histerias, gritos o amenazas.

Si Cataluña se independiza pediré la doble nacionalidad, si deciden seguir en este espacio geográfico que compartimos pelearé para que todo el mundo sepa y entienda que no solo no son una molestia sino una de las mejores maneras de entender el mundo que he conocido. Hemos hecho muchas cosas juntos y las vamos a seguir haciendo, cada uno con su “seny”  y sobre todo sin negar afectos, sin renunciar a esa maravillosa capacidad de crecer juntos.

Hace falta política, y mientras los políticos no la sepan hacer la debemos hacer los ciudadanos. No nos dejemos seducir por esos cantos de sirenas de los falsos conductores de futuros a los que ellos mismos no le apuestan.

Mi nieta está a punto de venir y quiero darle una bienvenida como se merece, repleta de ganas de hacer cosas para que todos podamos estar un poco mejor sobre este pedazo de universo que llamamos planeta tierra.