Revivir la intención, reincidir en el error, reconstruir la ilusión. Escuchar. Hablar. Conversar. Todo ha pasado y todo seguirá pasando entre los artistas de Colombia y de Venezuela. A pesar de los pesares. Los pesares. Los muchos pesares que han sacudido a los dos países. Todo en dos siglos más será recordado como páginas de periódico que en algún momento hablaron de tiempos grises como los que acompañan al madurismo en Venezuela, o de tiempos esperanzadores como los que acompañan a la firma de la Paz en Colombia. Todo habrá pasado y las fronteras habrán vuelto a cambiar. Ya sea por la acción del hombre o por la de la naturaleza. Habrán vuelto a cambiar. Como lo han hecho en más de cinco ocasiones en estos dos últimos siglos.

¿Será por el empuje de los artistas, o volverá a ser la economía política la que trace las nuevas lindes?

PROYECTO MAPA se soñó como una nueva manera de dibujar el mundo. Se dibujó en papeles de formas y composiciones tan distintas como las pieles de quienes los creaban. Con emociones diversas propuso otra manera de hablar de las cartografías del mundo. Imaginó, soñó, intentó cambiar a partir de procesos de cooperación artística. Volcar -con siluetas diferentes- fronteras simbólicas, limites alegóricos, contornos metafísicos, que estuvieran más allá de la realidad aplastante a la que nos somete la forma actual de diseñar  de la productividad, la competitividad y los modos de elaborar riquezas,  intangibles para más del 75% de la población.

PROYECTO MAPA  está siendo escrito en imágenes, narrado y trasmitido de generación en generación como un sueño… como si hubiera sido el viaje del nuevo Ulises latino. Un Odiseo que de seguro influirá en las ensoñaciones de los jóvenes creadores de este lado del mundo. Permanecerá dando alas a los Aquiles que con sus pies ligeros quieran atravesar la tierra sin saber si es de uno o es de todos. Un sueño engendrado por mortales y dioses, nacido para rozar esas fronteras entre lo real y lo imaginario.

Pero PROYECTO MAPA  tiene también vocación de realidad. Fue real que hace más de 20 años convenciera a políticos, militares, banqueros, empresarios, organismos internacionales, editores, impresores, galeristas, periodistas y escritores, pintores y fotógrafos, músicos y cantantes, viejos y jóvenes, científicos y humanistas, para que unieran sus manos encima de un planchón que navegaba por el Orinoco. Fue real. Yo estaba ahí. A veces pienso que sigo estándolo. Como a todo lo real le llego el despertar. Y como todo lo real puede volver a soñar. No habrá paz posible en Colombia si Venezuela no está en Paz y no habrá posible sueño democrático en Venezuela si Colombia no asienta de verdad la equidad y la justicia en sus tierras.

Nacidos a la vida -tras la muerte de la colonia- de forma conjunta se han querido insultar a través de sus líderes, pero sus pueblos se seguían cuidando. Han pretendido decir que nada los unía mientras todo los enlazaba. PROYECTO MAPA lo sabe. Es hora de que lo vuelva a contar.

Fue y sigue siendo un maravilloso proyecto de cooperación cultural… y como este vamos a rescatar algunos otros.