Reincidir 3

Proyecto mapa, un maravilloso experimento de cooperación cultural

Milton Santos concibe el espacio geográfico como un conjunto indisociable de objetos y acciones. El espacio geográfico no puede desligarse de la acción humana que lo va transformando. Se crean sistemas de objetos cada vez más artificiales y destinados a acciones igualmente imbuidas de artificialidad. Son objetos cada vez más extraños al lugar y a los habitantes de ese lugar. En los últimos 50 años se han visto crecer más artificios que en los anteriores 50.000 años de historia de la humanidad.  Los nuevos “cacharros” están pensados para la eficiencia y la productividad de un sistema económico que se auto engulle cada vez con mayor rapidez.

El espacio geográfico tiene lugar en lo que llamamos territorio (Montañez & Delgado, 2004) que no es otra cosa sino el escenario de las relaciones sociales. Este territorio se transforma en el lugar de poder, gestión y dominio del Estado. En él se desenvuelven los procesos de producción que dan sentido a ese colectivo que se desarrolla bajo un mismo techo político.  El territorio no es fijo, es “móvil, mutable y desequilibrado” (Montañez & Delgado, 2004) Cada cierto tiempo requiere nuevas formas de organización territorial. Sucedió en la Gran Colombia a partir de 1831,  creada 1819 en el congreso de Angostura ( la Gran Colombia, que realmente no se llamó así, pero así la denominaremos para entenderla tras ese conjunto de acciones que ha ido conformando la situación actual de este territorio).  Sus mutaciones continúan sucediendo. Ejemplo irrefutable es Europa uno de los espacios geográficos con mayor número de mutaciones territoriales. Especial atención merece lo que sucede en Palestina. O lo que ha venido sucediendo en el mundo islámico.

Para entender cada territorio (Bozzano, 2012) será necesario conocer cada medio geográfico, lo natural y lo artificial hibridado en técnicas. Además de esto deberemos tener en cuenta sus sistemas de objetos y de acciones, y la articulación entre lo local y lo global. De la misma forma habrá que estudiar cómo se configura el poder en cada territorio y descifrar los intereses de los  actores públicos y privados en los procesos  complementarios capaces de producir cooperación y conflicto.

Al entender todo esto -PROYECTO MAPA- buscó comprender la mediación territorial de los lenguajes simbólicos, los lenguajes que tienen en el arte una de sus expresiones, pero no solo en el arte, sino en todo aquello que simbólicamente construye un nuevo sistema de acciones y genera un tipo de objetos con usos diferentes a los convencionales. Objetos que no van enfocados a la rentabilidad, sino que pretenden representar otras maneras de entender el territorio y su mutación constante. Los simbolismos como espacio de creación de nuevas formas, de nuevos modos de pensar el lugar en el que se convive. Trazar a través de esas acciones simbólicas objetos capaces de mutar la forma de ejercer el poder o la manera de relación social como constructora de cohabitaciones diferentes a las tradicionales.

Una parte de “La Gran Colombia” viajó – en un papel en el que se había unido la silueta de Colombia y Venezuela- a las casas de más de 150 artistas grancolombianos que la entendieron de formas diferentes, la frontera jugó un papel en el papel. Los símbolos se desperdigaron por esas obras y construyeron el futuro imaginado. Soñaron lo que será en algún momento este nuevo territorio elaborado a partir de lo que se quiere que sea, no de lo que se deja que vaya siendo.

Entender que Baremboin hizo lo mismo con la música que los artistas plásticos con el papel, nos lleva a entender que si seguimos, si no abandonamos, podemos ser nosotros los que imaginemos los territorios que habitamos, los territorios que queremos habitar. No los que simplemente sufrimos los territorios que nos llenan de objetos y a los que les ponemos las acciones que nos marcan y nos dicen que debemos desarrollar.

PROYECTO MAPA entendió que esas limitaciones están sobre todo en el sistema de objetos que junto al sistema de acciones van conformando los espacios geográficos que hoy dibujan el mapa del planeta. Salir de esa forma de imaginar acciones, dejar de generar únicamente esos objetos que configuran las necesidades del presente, es la búsqueda fundamental de este proyecto.

Para ello recurrió a la cooperación, no como ayuda para encontrar objetos, sino como proceso de construcción compartida. PROYECTO MAPA Viajó en un planchón por el río Orinoco a manos de más de 150 artistas, en la mayor galería flotante que jamás haya atravesado río alguno sobre la faz de la tierra y derramando bajo la música de un arpa andina, esas lagrimas que se disparaban al saber que se estaba soñando un mundo nuevo.

¿Qué pasó? Que no volvieron a reincidir. Como diría cualquier espectador … otro blufff… de nuevo el sistema de objetos y el sistema de acciones volvió a mirar a la productividad, volvió a dejarse manejar por esas formas de ejercer el poder que hoy dibujan unas fronteras y mañana las cambian únicamente por el interés momentáneo de un pozo de petróleo o una mina de oro… dejando escapar ese maravilloso mapa de relaciones simbólicas que nacen cuando se le pide al arte que hable.

CONTINUARÁ