Cuando era pequeño  le pregunté a mi cuñado,  pianista,  si se podía llegar a la perfección tocando el piano, mi calculo era sencillo:  diez dedos y un máximo de 90 teclas, más las indicaciones de la partitura, daban una serie de combinaciones y permutaciones que apuntaban a que en algún momento no se podría interpretar “mejor” una determinada pieza. Ante tal descalabro de pregunta mi cuñado se limitó a contestar ¿y la emoción?

Con el destrozo de la cultura en España me ha pasado algo parecido, llegué a pensar que no se podía hacer más de lo que se había hecho. Las combinaciones para llegar al desastre eran las mejores, falta de apoyo, zancadillas, desmantelamiento, insulto y desprecio,  un cúmulo de “acertadas” acciones que junto a las no acciones, imposibilidad de hablar de mecenazgo o nuevas formas de financiación, imposibilidad de revisión de la legislación, ningún trato con sociedad civil, ausencia de comunicación cultural entre autonomías, … generaba un caldo de cultivo imposible de ser superado.

Me faltaba la emoción. Y el señor Fernando Benzo le está poniendo una grandísima emoción al tema de mejorar lo inmejorable… Ha añadido todas las claves que fue capaz de encontrar para responder al encargo que le dieron desde Moncloa… acaba con lo que queda… y lo está logrando.

Lo sorprendente y me lo hacía notar una buena colega en estas lides de trabajar en la formación de los nuevos gestores, es la capacidad de la sociedad civil de permanecer ante los derrumbes, de salir de los escombros, de nadar contra corriente. Los creadores siguen fuertes, el cine, las artes visuales, la literatura, la música, las pequeñas industrias emergentes, las nuevas tecnologías, asumen que la institucionalidad no existe, y que cuando existe es para fastidiar lo que se hace;  a partir de esta ausencia crecen encontrado un maravilloso respaldo en los nuevos modos de acercarse a la creatividad.

Vuelve la pregunta al terreno de juego ¿es necesaria la institucionalidad en cultura? La respuesta para mi es evidente: Sí. Aunque sea para eso, para estimular con su mal hacer el buen hacer de creadores, gestores,  y actores en general de este complejo mundo. La institucionalidad ayuda a regular temas tan controvertidos como el uso del espacio patrimonial y el desarrollo urbano, conocido muy bien  por Benzo desde el tema de El Cabañal, o la memoria audiovisual, -filmoteca-, o el estímulo para el desarrollo de  las industrias emergentes, o de las tradicionales como el libro, que también parece conocer muy bien Benzo. Digo que supongo su gran conocimiento por el despliegue de responsables de los temas que ha elegido que no tienen ni la más mínima trayectoria en ellos.  Él se va a ocupar directamente y piensa dejar a los directores las labores menos especializadas de estas ramas de la cultura.

El desmantelamiento institucional no parece ser extraño en el gobierno del PP, empeñado en dejar a la justicia sin argumentos creíbles a fuerza de justificar lo injustificable, o la sanidad sin dinero, para que poco a poco la ciudadanía se acostumbre a las privatizaciones, o la educación sin un sustento real de debates, enfrascando todo el problema en el bote de los dineros, cuando debiera ser evidente que lo que hay que hacer es darle más y buscar mejorar la formación de los españoles a todos los  niveles… que se va notando un exceso de fútbol en los modos de pensar.

Mientras tanto los partidos que debieran estar asumiendo un fortalecimiento de la institucionalidad y una modernización progresiva y progresista del modo de actuar del Estado enlodados y enturbiados en disputas fratricidas que los van desmembrando ante la opinión pública que cada vez cree menos en ellos. Los ve con más desgana y los escucha sin ningún … Entusiasmo…

La Secretaría de Estado de Cultura no habla de emigración, parece que ese no es su tema. Lo de la multiculturalidad le queda un poco ancho. No habla de nacionalismos, este le debe quedar estrecho. No tiene un modelo del país que queremos construir porque ni se lo imagina, y claro no tiene ningún modelo de relaciones con el exterior porque le queda fuera… de su imaginación…

Con todo y con esto mi viaje a España ha sido maravilloso, pero por razones personales. Familia increíble, amigos mágicos y ciudades estupendas que me han hecho sentir mucha satisfacción de ser de este país que se desgrana … o que tal vez sencillamente está cambiando y de esta crisálida saldrá otra España … esperemos que mejor que la que hay ahora.