No quiero ni mucho menos resultar irrespetuoso, Francisco es el líder de una religión que sin duda es la que más fieles congrega en el mundo. Han sido y son sus feligreses los que más han cambiado el mundo a través de un dios que según creen es el único. Para algunos ha sido beneficioso, para otros no lo ha sido.

Francisco llegó al Vaticano con la idea de cambiar cosas.

Escribió  cartas en las que parecía que de verdad iba a cambiar cosas.

Estuvo cerca de hacernos creer que las cosas iban a cambiar.

Pero con este viaje nos ha hecho dar cuenta de que aquí no cambió nada de nada.

Nada de nada.

Seguimos cerrando ciudades. Pagando viajes que cuestan diez millones de pesos por minuto (no es mentira ni exageración 3.225us$)

Seguimos sin hablar de todo aquello por lo que tiene la iglesia que pedir perdón.

“Cambia todo cambia, que yo cambie no es extraño”… pero lo extraño aquí es que la iglesia cambie.

Sus fieles siguen obsesionados con el sexo … y no el de los ángeles.

Siguen sin entender la palabra equidad en estas cosas del reparto de bienes.

Pero extrañamente se agolpan en plazas, veredas, caminos y explanadas, cueste lo que cueste llegar, para ver a su líder.

El miedo a la muerte. ¿será solamente el miedo a la muerte? O ¿será el miedo a la vida?

Hace poco alguien preguntaba en una conferencia que pasaría si todos hiciéramos las cosas como las debemos hacer. Si a nadie hubiera que recordar que los políticos no roban, ni mienten,  que los maestros se preparan las clases, que los niños están interesados en aprender, que los padres no le pegan a las madres, que los tramites sirven para facilitar la vida y no al contrario. Si no hubiera que recordar que estar vivo es una suerte. No un castigo. Estar vivo es un regalo que nos da la tierra, ella va a seguir viviendo cuando nosotros nos vayamos, a pesar de que le pagamos el regalo con bofetadas y golpes cada vez peores. Ella va a seguir viva porque ella sabe que le quedan otros 4.500 millones de años para terminar sus días en este universo mágico.  A nosotros nos quedan los que queramos regalarnos, porque ella que es generosa está dispuesta a aguantarnos con todas nuestras estupideces. Que pasaría si disfrutáramos de estar vivos y no todo tuviera que ser dolor, castigo, sufrimiento y muerte.

Pues me parece que si todo eso pasara no iríamos en masa a recibir a un señor que nada cambia  a pesar de sus buenas intenciones porque el mal es mucho más grande que él y todo lo que representa. Pasaría que no nos gastaríamos 10.000.000 de pesos por minuto para soñar en que algo puede cambiar, sino que estaríamos bien con lo que hemos construido y no tan a disgusto que tenemos que correr detrás de alguien que nos promete una vida … que podríamos tener si nos diera la gana tenerla.

En fin Francisco… no iré a verte… pero la esperanza que irradias me ilusiona, porque tal vez quiera decir que de verdad queremos cambiar.